A volar

A volar

Relato de la semana para Creativos en Verano. Pista: alojamiento en cabaña suspendida en el aire

1 de Septiembre de 2023

Pocas cosas me quedan ya por probar. He sido una viajera empedernida, una loca de las maletas, y no sé de dónde me viene, porque en mi pueblo, en aquellos años, lo más lejos que íbamos era a las verbenas de la comarca. Cuando le dije a mi padre lo que quería hacer, cómo se puso…porque creo que lo barruntaba, por eso me había buscado ya un novio, y en aquella casa, como en la mía, todo eran hombres: varios hermanos, algún tío soltero. Si tú me lo pides yo me quedo, madre, y aún recuerdo, como si fuera ahora, sus ojos encendidos y su grito ahogado, tú que puedes, vete, no se te ocurra sacrificarte por mí.

Aquella primera maleta no era más que un fardo de tela con las puntas atadas, y yo llevaba los dos únicos vestidos que tenía y dos pares de medias que me trajeron las vecinas para que entrara bien arreglada al convento. Las monjas se sorprendieron cuando les dije que, en realidad, yo lo que quería era ser misionera, pero lo arreglaron pronto y a los veinte años ya estaba allá, y cuando había aprendido bien a manejarme, me despedí de mis compañeras con un abrazo fuerte y emprendí sola el camino hacia mi libertad. Estudiaba por las noches y me buscaba trabajos que me ayudaran a viajar, y siempre que volaba, miraba las nubes por la ventanilla y el cielo abierto y pensaba aquí soy libre del todo, como los pájaros.

Me he hospedado en posadas humildes, he cargado con mi propia tienda, he conocido cientos de hoteles, algunos fríos como hospitales y otros, ah, esos antiguos hoteles de lujo, he dormido en cabañas y albergues, y mucho, muchísimo antes de que se pusieran de moda, ya tenía una furgoneta que parecía una casita en miniatura. Y creía que no me quedaba más por conocer hasta que vi las fotos, y enseguida supe cuál iba a ser mi último viaje.

Son unas cabinas transparentes, suspendidas en el aire por unos cables de acero. Lo he dejado todo arreglado y he pagado más semanas de las que me quedan. Pero cuando me duerma, allí quiero hacerlo. Cerca de las nubes, libre como los pájaros.

Desde allí echaré a volar, ya para siempre. 

¿Me cuentas tú?

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