Angel de la guarda

Angel de la guarda

30 de Abril de 2021

Algo me pasa con Abril: me doy cuenta de la cantidad de momentos clave que acumulo en este mes, y todos han sido un punto de inflexión, los muy buenos y los peores, que, al fin y al cabo, también son principios de otra cosa.

Este año, el mes se resume rápido:

Incertidumbre, tensión, cajas, precinto, calculadora, bolsas, plástico de burbujas, números, vueltas en la cama, documentos, más tensión, más cajas, más bolsas, más números, respiraciones, inhalo lento, exhalo largo, una caja más, para con la calculadora, ya no depende de ti, hay que esperar, más balas de plástico, más precinto, al menos descarga la adrenalina trabajando.

Y fe.

Una fe ciega, total, absoluta, sin un resquicio de duda ni miedo, invocadora a todas horas: va a salir, voy a poder, ya me toca.

Durante muchos años lo he llamado suerte, o fortuna, después, estrella, pero ahora estoy empezando a sospechar que tengo un ángel de la guarda, que vuela sobre mí con sus alas desplegadas como un paraguas invisible y esponjoso, tirando de un hilo transparente con el que me deja tropezar muchas veces, caerme bastantes, pero nunca despeñarme del todo cuando estoy en el borde del precipicio. Como dice la canción, a qué o a quién tendré que agradecerlo.

Este año, Abril me ha vuelto a traer un comienzo.

Volar a un nuevo nido.

¿Me cuentas tú?

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