06 Ene Mi regalo de Reyes
6 de Enero de 2024
Hace muchos, muchos años, que mi Navidad termina suavemente, cuando aún retumban los aplausos del Concierto de Viena y sale del horno el mismo cordero de Año Nuevo que hacía mi madre, y antes, la suya. Conforme cae la tarde y sin prisa, voy recogiendo y guardando los adornos, el árbol y las figuras, que descansarán todo un año en el altillo hasta que las cajas vuelvan a abrirse con cuidado, procurando sentir, aunque ya queda remota, un poco de la emoción con que lo hacía cuando era pequeña.
Al día siguiente, cuando estreno la agenda, mi cabeza ya está en otra cosa.
La semana de Reyes siempre me ha sobrado, aunque cada año me caiga el mismo linchamiento social, y esta Navidad, que ha pasado por mi casa (y por mí) sin que lo parezca, mi autoregalo en este primer festivo (porque en eso, simplemente, he reconvertido el día 6) ha sido una escapada aquí al lado, de sólo unas horas. Suficiente para respirar, para cansarme, para llegar, para contemplar, para celebrar el sol en la cara y el aire limpio del pinar. Para coger fuerzas al empezar un Enero más.

Este es mi regalo de Reyes. Estar, simplemente.
Dejar que toda esta belleza se encargue de que me olvide, por un rato, de allá abajo.
¿Me cuentas tú?