El mejor regalo

El mejor regalo

Relato de la semana para Creativos Enredados. Pista: un pez en la pecera. Grabado para el programa Mix Sister’s, de Madrid

9 de Diciembre de 2023

Tenemos gatitos, lirones, hámsters, todo tipo de pajaritos…yo creo que cualquiera de éstos es más apropiado para lo que me dice, ¿no le parece?

Ella asintió con desgana, fastidiada. Estaba cansada de dar explicaciones, no entendía, de hecho, por qué tenía que darlas, y con un gesto vago, se despidió y salió.

Cómo puede ser tan complicado, se dijo, si yo lo que busco es un pez, un pez plateado, con la cola en forma de abanico y los colores del arco iris, tiene que ser ése, otro no me va a valer, no necesito un acuario, ni instalaciones de bombas de agua, ni especies tropicales, nada espectacular. Yo sólo quiero ese pez, en una pecera redonda, sencilla, pero es que no me apetece explicar para qué, no quiero explicar por qué.

No me sale. No puedo.

El 25, por la mañana, sonó el timbre, y ella, que ya no creía en los milagros, vio a sus amigos en el rellano, con una pecera redonda, envuelta en un gran lazo rojo de celofán. Dentro, un pez diminuto buceaba tranquilo, destelleando todos sus colores en el agua.

No es exactamente el mismo, resoplaron, pero es el más parecido que hemos podido encontrar, y ella no dijo nada, porque nada de lo que dijera sería bastante, y, además, no hacía falta.

En la habitación de su hijo, el sitio estaba preparado, justo entre la estantería y la ventana, para que no hubiera que mover el sillón adaptado, ni los respiradores conectados al generador, ni el mueble donde guardaba los pañales, las gasas, las jeringuillas, las toallas y las cajas de medicinas que ya hacía tanto había dejado de contar. Con cuidado, dejó la pecera a la altura de sus ojos, lo único de su cuerpo que, sólo a veces, destilaba un poco de vida, como aquel día que se iluminaron cuando en un documental salió un pez plateado, con la cola de colores en forma de abanico y éste no era el mismo, pero se le parecía mucho, y aguantó la respiración, rezando para que sirviera.

Por la noche, mucho más tarde de la hora de costumbre, los ojos de su hijo aún seguían los suaves movimientos del pez, brillante en la oscuridad, y ella les envió una foto a todos. Ahora sí, les dijo, por primera vez en doce años, es Feliz Navidad.   

¿Me cuentas tú?

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