16 Feb Callejeando por el Parque del Lago
16 de Febrero de 2023

Entre las calles anodinas y los edificios desiguales aparece de repente un jardín grande, con el encanto de rodear un estanque flanqueado por palmeras y una valla de madera como la de las granjas de fantasía. Lleva el nombre del geólogo José Royo Gómez, pero para todos es, simplemente, el Parque del Lago, donde los patos y las tortugas toman el sol y se ponen las botas con la comida -prohibida, desde luego-que la gente les tira.

Cualquier ciudad mejora si incorpora verde, y más si lo hace en espacios recoletos, bien diseñados, con esta enorme variedad de especies botánicas y fauna de agua dulce, y preparados para todos; los mayores que observan apaciblemente el ir y venir de los animales, los niños que se asoman a la valla intentando tocarles, lo agradable que resulta atravesarlo en vez de cruzar por las avenidas llenas de tráfico y pararse, un instante, en el lago, a contagiarse de la calma y despreocupación de quienes lo habitan.

De repente, caigo en la cuenta de las muchas navidades que celebramos en uno de estos pisos de ladrillo ocre y factura elegante, desde cuyos ventanales, año a año, veía cómo iba creciendo el parque a la vez que mi ahijada. Eran los 80 y hace tanto y hace nada, y noto el vértigo que siempre acude a marearme cuando pienso en el tiempo y en cómo se me escapa. Hoy, otros niños con la misma mirada excitada llaman a los patos para que se acerquen a la valla. Para ambos los días son iguales: lentos, soleados y sin preocupaciones.
Qué suerte.



Anónimo
Posted at 13:59h, 16 febreroQue bonito!!, cuanta añoranza y cuantísima esperanza.
Nadie nos va a quitar nunca esas Navidades tan íntimas y preciosas. Te quiero
LabalanzadeSiete
Posted at 22:40h, 28 febreroAnda que yo…