El último misterio del Orient Express

El último misterio del Orient Express

Relato de la semana para Creativos en Verano. Pista: viaje en tren antiguo

18 de Agosto de 2023

Siempre me acuerdo de mi padre cuando subo a un tren. Da igual cómo sean de panorámicos y digitales: para mí, las estaciones son aquel decorado de las películas antiguas que veíamos juntos, cuando me iniciaba en el cine negro que tanto le gustaba.

Yo no veo a los mochileros tirados en el suelo, ni a los horteras con chanclas que arrastran niños chillones aferrados al móvil. Ah, los móviles. Cómo detesto los morritos y las muecas justo antes de embarcar, las hamburguesas baratas por todas partes, las sillas de plástico, las tiendas clonadas. Todas las estaciones son iguales, pero lo que yo veo son hombres con sombrero y gabardina, apoyados en una esquina sosteniendo con desdén un cigarrillo entre los labios y una ceja que se arquea al taconeo de mi paso, firme y seguro, como aquellas mujeres de las que aprendí a quitarme los guantes y a sujetarme el sombrero con alfileres de perlas.

Conozco muy bien los trenes, porque me paso la vida en ellos: subo y paseo, me acomodo y miro, finjo que leo, tomo café, pienso y sueño, escojo, planeo y triunfo y vuelvo a bajar hasta el siguiente. Recorro Europa sin rumbo y una vez al año me regalo el mayor premio de todos, en el que el decorado deja de ser una fantasía de mi mente y se hace realidad: un viaje largo y lento en la réplica exacta del Orient Express.

Este es mi sitio natural, mi refugio sagrado en el que me alimento, por eso es el único que merece la paz. Aquí no necesito fingir y miro a los ojos al mozo uniformado que acomoda mi maleta y a los serviciales camareros que me atienden y me recuerdan y me llaman por el nombre falso que les di. Aquí, Agatha Christie se sienta a mi lado y me acompaña con una presencia tan intensa que yo me relajo, disfrutando de la madera bruñida, la vajilla delicada, las lamparitas tenues y los tapizados brocados. Aquí los viajeros son educados y elegantes, con miradas seductoras que cruzamos, y las conversaciones, cada año, acaban girando sobre esa incógnita que todavía nadie ha podido resolver: quién será esa misteriosa mujer a la que los periódicos llaman la asesina del tren.  

¿Me cuentas tú?

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