21 Sep Fantasmas
21 de Septiembre de 2020

Los brazos están abiertos, con las garras extendidas en una exclamación implorante. El pecho se hincha en un grito que sé que es de rabia por la boca furiosa y los ojos hundidos en la profundidad.
De la última nube del verano, negra por la tormenta, surge este monstruo frustrado, rebelándose contra los rayos del sol que ya se va. Paro el coche y bajo la ventanilla para hacerle la foto, sabiendo que nadie más le oye, porque ese aullido que atraviesa el aire es sólo para mí.
No te vamos a dejar en paz, nunca, no vas a poder librarte de nosotros, da igual lo lejos que viajes, las mudanzas que hagas, lo bien que has aprendido a disimular. Siempre estamos esperándote cuando te quedas sola. Da igual adónde vayas, cómo y con quién: nos llevas dentro.
Y una mierda.
Ya ves. Así se despide de mí este verano, extraño como el resto de los meses que llevamos desde aquellas campanadas en las que empezó a moverse la Balanza. Siento la energía más agitada que nunca, incontrolable y peligrosa, porque sé que este 20, tan redondo, tan fin y principio de década es, ahora ya sí, transición, y mis fantasmas, que es cierto que siempre me acompañan, están mucho más revueltos de lo normal, hurgando en mi inconsciente y alimentando mi memoria.
El otoño empieza mañana y estoy acabando mi vuelta al Sol. Mis fantasmas saben que cada año me voy curando un poco más, y poco a poco los voy deshaciendo como esta nube que empieza ya a ser otra cosa, mecida por el Aire que me representa, y que acude en mi ayuda dejándome este mensaje sutil: haz tú lo mismo.
Inhala llenándote de mí, expira suavemente, y transforma los fantasmas en amorosas nubes de algodón.
Y con sabor a nata.

¿Me cuentas tú?