Surya

Surya

21 de Junio de 2020

Este bebé tan guapo hoy cumple un año.

Naciendo en el Solsticio de verano y siendo el Día Internacional del Yoga no podía llamarse más que Surya (Sol en sánscrito), con lo que me gustan los simbolismos. Tuve la suerte de esperar su nacimiento con paciencia y mucha ilusión y elegirle entre los demás montoncitos blancos y rosados que se movían en un cajón acolchado. No sé por qué a él, pero me brillaron los ojos cuando le cogí y dije, ¡éste! y con un rotulador le pinté una marca verde, para distinguirle de sus hermanos en los tres meses que fui a verle, hasta que hubiera aprendido bien la herencia de sus genes.

Surya es una suave bolita de pelo y su carácter es como su nombre, pura luz y alegría. Por los achuchones que le doy, sabe que le perdono todas las malezas que me hizo los primeros meses cuando tenía que ir sorteando cacas por el pasillo. Le digo que de pequeña hubiera querido un perro como él y que compruebo que todo lo que se dice de lo inteligentes y amorosos que son es verdad. No me pierde de vista ni un segundo, vaya donde vaya y haga lo que haga, y duerme en una camita al lado de la mía, lo bastante cerca para que, aún medio dormida, deje caer la mano y le acaricie la cabeza.

Confieso que le llamo mi peluche de vainilla y un montón de cosas aún más cursis, y le digo que en cuanto nos dejen nos iremos de viaje, porque, desde luego, ¡se viene!.

Entusiasmat al primer passeig.
Nun i Puck, que no s’ho poden creure. La alegría nos desborda.
¿Me cuentas tú?

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