No me lo creo

No me lo creo

4 de Diciembre de 2021

Fue un Sant Jordi y me lo había preparado bien. Quería decirte algo más del típico «te admiro mucho» o «te sigo en todo». Quería decirte que tenía tu Atlas sobado, subrayado, releído tantas veces que me sabía párrafos enteros de memoria, porque ahí salía yo, porque me habías retratado a mí, y porque, conforme lo leía según iban pasando los años, yo transitaba por todas ellas, a veces más en una, a veces en otra, pero seguía estando en todas, y cada vez era una historia distinta, porque cada vez yo había cambiado y descubría otros matices que me iba dando el tiempo y la experiencia, y nunca, nunca me cansé de bucearla, una y otra vez.

Te tuve delante y no me salió nada, y el río de gente en el Paseo de Gracia se me llevaba, y tu móvil no paraba de sonar, y estabas seria, firmando deprisa, y vi que no eras un personaje endiosado, un mito lejano, una famosa inaccesible, sino una persona tan real como las que viven en tus libros, que salen de tu imaginación, ya lo sé, pero para mí existen, y me pareciste más grande aún, fuerte, con una rotunda capacidad de trabajo, y me dije que otra vez sería, que procuraría ir a alguna charla tuya, en algún evento más pequeño, más calmado, una conferencia, la presentación del siguiente libro, porque ibas a escribir muchos más, y total, había mucho, mucho tiempo por delante.

Qué manía de pensar otra vez será.

Ha pasado una semana justa y no me lo puedo creer.

Pero si sólo tenías 61… Pero si aún no habías acabado los Episodios…y no los tengo, sabes, porque estos años han sido infernales, y no había podido comprarlos y aún menos hubiera podido leerlos, y quería empezarlos con calma, con tiempo, para saborearlos sin tantos problemas, y poder disfrutarlos, y cogerlos todos a la vez, la colección terminada, y colocarlos con primor en la librería de mi nido nuevo como el mejor ritual de estreno: empezar a leer otra vez cada noche, y volver a empezar contigo, como hace tantos años cuando, entre todo lo que se llevaba entonces y que yo devoraba sin discriminar -de terror, de aventuras, de amor cursi y romántico- y sin haber dejado del todo los libros de mi infancia, apareciste en el instituto, y supe enseguida que ibas a acompañarme para siempre.

Acaba de empezar Diciembre, y no puedo creerme que este año ya no saldrá tu columna de Nochebuena, llevándome de la mano a la nostalgia de esas navidades que ya no existen, pero lo único que quiero en ésta son los Episodios, ese regalo que estaba esperando a hacerme, y que abriré con la incredulidad que siento ahora mismo, de pensar que te quedaban -por lo menos- veinte años buenos de trabajo, y tenías que contarme la transición, porque esto no se iba a acabar aquí, seguro que no, que iban a venir después los setenta, y yo necesitaba que me contaras el tiempo en el que nací, para ayudarme a entenderlo, para poder situarme y te voy a confesar algo, una idea loca que me rondaba: quería acercarme un día, y dejarte mi correo, y susurrarte oye, mira… que no sé si vas a tocar el tema de los bebés robados… pero si quieres… me llamas…. porque la gente lo hacía, se te acercaba, te buscaba, te contaba secretos de familia, vivencias antiguas y eso era oro, dijiste un día en una entrevista, lo que me cuenta la gente es oro, aunque también hubieras puesto filtro, que también lo vi, y me hizo mucha gracia, porque decías que luego querían que lo pusieras a su manera, pero conmigo no hubieras tenido problema, te lo hubiera contado todo y hubiera sido tuyo, porque te faltaba llegar ahí, yo quería que lo tocaras, que lo destriparas,, y nadie iba a poder contarlo mejor que tú.

Hace justo una semana y no me lo creo, y mil veces he visto a Luis dejarte ahí dentro el símbolo de vuestra historia y mil me ha parecido una película, una broma pesada, un mal sueño, y de haber estado más cerca hubiera acudido, no lo dudes, con el Atlas en la mano, para levantarlo y despedirte cuando oyera que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena, mis amigas no lo entienden, dicen que es mitomanía, pero no es eso, es mucho más sencillo: vosotros habéis sido mi compañía, mi consuelo y mi refugio, me habéis ayudado a crecer, llenando tantas horas de soledad. Todos estaban ahí contigo y yo, delante de la tele, lloré, y no me da vergüenza decírtelo, con la devastadora certeza de que vais a empezar a dejarme, uno tras otro, en cualquier momento, y ya sé que me regaláis mucho, suficiente para acompañarme el resto de mi vida, pero yo quería más, porque aún es pronto, injustamente pronto.

Y ahora, ¿qué?

Si te quedaban tantos libros, tantos veranos, tantas ferias. Tanto que explicarme de este país que no entiendo, perpetuamente herido, feroz, mezquino, que desgranabas con esa inteligencia brillante.

¿Quién va a mostrarme ahora de dónde vengo? ¿Quién va a contarme Madrid? Si yo me siento así de huérfana, ¿cómo estará tu club de Rota? ¿estás ya caminando por la playa, viendo el atardecer en Punta Candor?

A Almudena Grandes, gracias
7 Comments
  • Mónica
    Posted at 17:04h, 28 septiembre Responder

    Gracias por la recomendación, sin duda lo leeré en cuanto pueda. Terminé comprando Los besos en el pan, pero no he podido aún empezarlo, pues entre medias me regalaron otra novela negra más, y cada noche me acuesto y trato de avanzar con él, pero me duermo antes de pasar a la siguiente página.
    Es curioso que con las novelas de Almudena no me quedo dormida.

    • LabalanzadeSiete
      Posted at 11:18h, 13 octubre Responder

      Me pasa lo mismo, dejo la lectura para el final del día cuando ya no tengo nada más que hacer, y precisamente por eso estoy tan cansada que no me cunde como quisiera ni disfruto como me gustaría. Prefiero no pensar en todo lo que quisiera leer porque me entra ansiedad 🙂

  • Mónica
    Posted at 11:52h, 08 septiembre Responder

    Al final no me encontré por el Atlas, pero disfruté con cada uno de sus personajes y con la riqueza de la escritura de Almudena. Tengo claro que lo tengo que releer una y cien veces y también subrayarlo, porque hay tantas palabras tan bien enlazadas que vale la pena detenerse a pensar en cada una de sus páginas.
    Cuando lo terminé me faltó tiempo para elegir otra novela suya, Los aires difíciles, que ya me estoy terminando…. . Sé que pronto saldrá su última novela, pero entretanto, ¿puedo pedirte que me recomiendes otro título suyo?
    Te sigo leyendo. Espero que estés bien.

    • LabalanzadeSiete
      Posted at 15:20h, 22 septiembre Responder

      Hola, Mónica! disculpa que te responda tan tarde. Cuánto me alegro de que sigas con Almudena… Sí, va a salir Todo va a mejorar, el que escribió en pleno confinamiento (y que justo por eso quedó sin terminar el último de los Episodios de una guerra interminable, ya ves). ¿Te puedes creer que me da cosa pensar en abrirlo después de saber que no está? no creo que ni ella misma, que sabía cuánto cariño le tenían sus lectores, se imaginara todas las muestras de reconocimiento que se ha llevado este año…Un año y tres meses, precisamente, es el libro que acaba de salir con los poemas que durante su enfermedad le escribió su marido Luis (García Montero). Otro que compraré y que rondará por casa antes de que me decida a leerlo, porque sé lo que me va a remover. Bueno; te digo que entiendo que no te encontraras en el Atlas, porque tiene un contexto muy concreto. Yo me vi enseguida en la edad que tenía entonces, cuando salió…para mí fue fulminante encontrarme, pero en aquel momento. Estás siguiendo el orden correcto, 🙂 Los aires vinieron después y siguieron con El corazón helado, una novela muy larga y punto de inflexión tras la cual Almudena ya entró de lleno en los Episodios, que, aunque puedan ser independientes, yo creo que hay que leerlos en el mismo orden de aparición. Me alegro mucho de que sigas por aquí, una vez más, te doy las gracias. Un abrazo!

  • Mónica
    Posted at 14:23h, 12 julio Responder

    Pues si, a mi me has llegado, y seguro que a más personas, sólo que quizás no han dado el paso de decírtelo, pero es una gozada leerte, de verdad. Haces que me haga preguntas, que no es poco, y que aprenda a ver el mundo con otros ojos…., y de alguna manera me enriqueces las ideas.
    Descubrir a esta autora te lo debo a ti, y estoy disfrutando con el Atlas.
    Escuché una entrevista a su editor, a raíz de la publicación, en octubre, de su última novela, el pasado día 10, en el programa «No es un dia cualquiera», y, al igual que tú, transmitía muchísimo cariño hacia ella . Debió ser una mujer excepcional, y una vez más me pregunto en qué mundo he vivido para no haberme fijado antes en ella…. .
    Nos seguimos leyendo, cuídate mucho.

  • Mónica
    Posted at 14:59h, 02 julio Responder

    Y mientras repaso tu balanza, me topo con esta dedicatoria tan bonita…, y me doy cuenta de que nunca he leído nada de Almudena Grandes. Suelo tener siempre un libro en el camino, aunque, si te soy sincera, debo reconocer que estoy lejos de tener una buena cultura como lectora. Siempre me he dejado llevar por los más vendidos y, en general, por lecturas más bien superficiales, novelas de entretenimiento. Últimamente me había dado por la novela negra pero empezaba a sentir que necesitaba un cambio de ciclo.
    He traído a casa el Atlas, y cada día le dedico un rato de lectura pausada y serena.
    También te releo a ti y no sé si has reescrito textos o mi cabeza se ha vuelto olvidadiza, pero a veces siento que los leo por primera vez y descubro en ellos frases inolvidables y sentimientos compartidos.
    Así que gracias a ti también, por descubrirme esta escritora tan querida por tantísimas personas y por todos y cada uno de tus acertados posts.

    • LabalanzadeSiete
      Posted at 22:41h, 11 julio Responder

      Ay Mónica, cuántas gracias he de darte por todo lo que me dices. Sí, el blog está repasado y algunas cosas se han cambiado, por eso te parecen nuevas. Es muy emocionante llegar a alguien, aunque sea una sola persona. Imagínate remover a tantos miles como lo hacía Almudena, que nos hacía sentir que formábamos parte de su proyecto, de sus historias, tratándonos de frente y de tú. El Atlas hay que situarlo en su época, muy diferente a ésta, y con él se cerró un primer ciclo que reflejaba los últimos años de la movida. Después vinieron Malena, Los aires difíciles y El corazón helado, novelas muy largas con cambio de tercio en las que aparece la Almudena que se desarrolla después con los Episodios que no ha podido completar. Aparte de leerla yo la escuchaba, en YouTube están las entrevistas, las ponencias… se podía estar de acuerdo o no, pero no discutir sobre su inteligencia… aprendía tanto con ella, me acompañaba y me enseñaba tanto… no me lo esperaba, cómo íbamos a imaginar que no se curase… la verdad es que no sabía que me dolería tanto. Miro los libros en la estantería y me parece mentira que se hayan acabado así, de golpe, sin más. No me lo creía un mes después, que es la fecha del post, y me sigue costando creérmelo ahora. Ya me dirás si te encuentras por el Atlas. Un abrazo.

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