Juntas

Juntas

Relato para el Té-Cuento de Unaria Ediciones. Tema: relatos alrededor de una mesa

5 de Diciembre de 202

Había sobrevivido a todas las mudanzas. Como yo, pensó ella, y acarició la madera viejísima, una y otra vez hidratada, y sellada, y abrillantada, y sólo con ese gesto se sintió mejor, como si fuera una lámpara maravillosa capaz de reconfortarla al instante con una magia que sólo ellas entendían. Hemos sobrevivido a todo, le dijo en voz alta, desde aquellas tardes eternas de chocolate caliente y rebanadas de pan de verdad, que se tostaban despacio sobre las brasas de la chimenea, y yo aún no llegaba, ¿te acuerdas? y tenía que arrodillarme sobre un cojín, ¿dónde están las faldas? porque no te voy a dejar así, es nuestra primera noche en el piso nuevo, el último nido, esperemos, porque ninguna de las dos estamos ya para muchos trotes, y rebuscó entre las cajas porque estaba segura de que las había dejado a mano, aquellas faldas pesadas, deslucidas de tanto lavarlas, que no pegaban con nada, desarraigadas entre muebles nórdicos, cuadros abstractos y la Thermomix, y en cuanto las puso sintió que sí, que ya estaba en casa, y el salón, vacío y frío, ya no le pareció un desierto inhóspito, qué cosas, pensó de nuevo, sólo me falta el brasero, pero ahora, con estas varices, casi que no, y sonrió y se sentó en la mesa, la mesa camilla que había sido de su abuela, y después de su madre, y ahora lo era poderosamente suya, como si cada vez que se sentaba invocara también a todas las que, a su alrededor, le habían regalado sus secretos, sus penas y sus risas, las partidas de cartas, las agujas de ganchillo, las velas perfumadas con romero, los rosarios, las soledades y, a la vez, la compañía, todas las historias que sabía aquella mesa por lo que contaban tanto como por lo que callaban, y respiró hondo y se tapó entera y cerró los ojos, estoy en casa porque tú eres mi casa, le dijo en voz alta, y sintió otra vez la emoción de un comienzo nuevo, y supo que ellas, como siempre,  iban a protegerla, una vez más, de las inclemencias de la felicidad.  

¿Me cuentas tú?

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