La guardiana de la tradición

La guardiana de la tradición

Relato de la semana para Creativos en Verano. Pista: esta mujer se ha cruzado en mis viajes. ¿Quién es?

15 de Septiembre de 2023

  -¿Me buscas a mí?

  Me di cuenta de que había perdido la noción del tiempo y cerré el libro, que estornudó polvo como si protestara por mi brusquedad. Escudriñé la penumbra, moviéndome con cuidado. La tiendecita era diminuta, y los libros, que forraban las paredes hasta el techo, habían inundado también el suelo, apilados en columnas que conservaban un equilibrio milagroso. Antiguos, destartalados y muchos, en lenguas ya perdidas, esperaban pacientemente a ser rescatados junto a cofres, cajitas de madera, mapas, relojes, barajas, bolas de cristal y piedras, miles de piedras de todos los colores y tamaños. Somos ejemplares tan raros como ellos, me dijo una vez un investigador en una taberna de Escocia, por eso estamos destinados, y muchas veces me acordaba de esa frase, porque había empezado a reconocer a los detectives, los historiadores, los escritores con los que coincidía en los trenes, los aeropuertos y los hoteles, para finalmente mirarnos de reojo en las librerías y archivos más antiguos y desconocidos de las entrañas de la vieja Europa.

Si nos caíamos bien, tomábamos algo al final del día en cualquier tugurio y nos acabábamos confesando qué tesoro perseguíamos por aquellas tierras frías y solitarias, y nos enseñábamos las últimas adquisiciones, poniéndonos al corriente de nuestra investigación. Pero yo sabía que no todo estaba en los libros, que aún quedaban algunas zíngaras que, si eran ancianas y conservaban la memoria, podrían contarme lo que pasó.

Creo que me buscas a mí, repitió ella, y ya la distinguí, apoyada en la escalera, mirándome fijamente con una elegancia innata y delicada y una belleza que impactaba aún más por el traje tradicional y los pendientes antiguos que llevaba con orgullo, como para asegurarse de no olvidar. Los hombres no entienden nada, soltó con desdén, acercándose despacio, vienen y rebuscan y preguntan y saben mucho, pero no entienden lo que sale de dentro, y no lo pueden entender porque las entrañas no son las mismas, hace tiempo que te estoy esperando, porque sé lo que buscas y quiero asegurarme de que la sabiduría de mi clan no morirá conmigo.

Cuando me preguntó cuánto tiempo podría quedarme no imaginé que, tres años después, aquí sigo, en el corazón de Hungría, recogiendo los secretos de la última bruja del imperio.  

¿Me cuentas tú?

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