Marzo, el mes violeta

Marzo, el mes violeta

1 de Marzo de 2020

Este mes se llena de actividades, convocatorias y debates en torno a la referencia principal: el día 8. Las manis de ese día son importantes tanto por quienes irán como por quienes no, cada una con sus motivos. Este año llega revuelto y con un ambiente tan enrarecido y distinto al de los dos anteriores que de entrada casi asegura bastante menos participación. Aun así, a mí me toca la fibra y mi Balanza ese día se tiñe de morado, como tantas calles en todo el planeta.

Hay tanto publicado sobre el tema que busco con pinzas buenos análisis que me ayuden a entender un poco mejor lo que está pasando ahora mismo con un movimiento que, siendo imparable, está dividido, desprestigiado, causa recelos, hostilidades y ataques directos entre las mismas mujeres. No sé expresar bien la desazón que me produce esto y la rabia que siento cuando algún hombre aprovecha para recordarme que hasta en esto parecemos un gallinero. Hay muchos términos nuevos con los que familiarizarse y muchos –ismos que conocer y en los que situarse, entendiendo que no tendrían por qué ser excluyentes, sino convergentes en unas ideas principales comunes. No está siendo así, en un momento en que se ve claramente que nunca se puede dar nada por sentado, porque igual que se dan unas condiciones sociales para avanzar, también se dan para retroceder, y te encuentras con cosas que pensabas que hacía tanto que estaban superadas. La estructura que sostiene este sistema es el verdadero trasfondo, ya lo sabemos; inmenso, complejo, tan arraigado e inamovible que no deja margen más que a buscar soluciones prácticas y concretas, ya que el marco teórico es tan abstracto que va a mantenerse permanentemente abierto, con una imposible probabilidad de cambio a medio plazo.

Tampoco acabamos de entender los -ismos de otras culturas, que tienen sus propios ritmos y particularidades, empeñadas en que la manera correcta es única y es la nuestra, manteniendo, por desconocimiento o inconsciencia, la misma superioridad moral que le reprochamos al patriarcado burgués y occidental.

Cada año veo a más hombres en la manifestación y me pregunto por qué están de verdad y si se dan cuenta, los que no, de que el feminismo no sólo no va en su contra, sino al contrario: también les libera de un concepto de masculinidad que ya no encaja, no sirve y sólo les causa frustración, aunque no sean del todo conscientes. De manera secuencial, si la mitad de un todo modifica su lugar y sus funciones, las consecuencias afectan directamente a la otra mitad, que tiene que afrontar una pérdida de privilegios, un sentimiento de invasión de su territorio y una incerteza frente a unos cambios que remueven los cimientos de todo aquello que desde tiempos ancestrales se ha considerado inamovible. Ante el avance irreversible del movimiento feminista, los hombres se encuentran desplazados de sus roles tradicionales, desorientados cuando no visiblemente incómodos, por no decir las incontables situaciones en las que se manifiesta claramente una agresividad de autodefensa y que demasiadas veces termina en horror.

Las reivindicaciones ya no pueden abordarse como compartimentos estancos, sino entenderlas desde una perspectiva holística de relación, comprensión y cooperación entre las dos mitades que necesita abrirse al concepto de nuevas masculinidades integrado también en el debate teórico de las últimas décadas. Ellos tienen que hacer un replanteamiento profundo no sólo del reparto de papeles en las esferas públicas y privadas, sino también y sobre todo en su manera de vernos, y me estoy refiriendo directamente a la cosificación de lo sexual. Las nuevas formas de entender las relaciones, la familia, el éxito social y profesional son una liberación para todos.

Vienen días de revisar a las pioneras para no despistarme de lo esencial. De valorar el esfuerzo silencioso del día a día en el ámbito privado de lo doméstico a lo largo de unos tiempos infinitamente más duros que los nuestros. De tener más presentes aún a todas las mujeres que me han cuidado, orientado, apoyado y acompañado; sobre todo, agradecerlas, porque les debo todo. Es semana de amigas; de abrazos, mensajes y sonrisas. Son días de poner en orden lo conseguido, y seguir apuntando metas. De esforzarme para ser más capaz y más autónoma. Más trabajadora.

De seguir creciendo, y no dar ni un paso atrás.

De recordar especialmente a las que no podrán estar.

El próximo domingo es violeta.

Estan totes aquí, amb mi.
2 Comments
  • Carlos
    Posted at 20:38h, 02 marzo Responder

    Hola. Se puede decir mas alto pero no tan bien expuesto ni mas claro… Mujeres del mundo, gracias por tanta generosidad a cambio de nada.
    Gracias.

    • LabalanzadeSiete
      Posted at 11:27h, 03 marzo Responder

      Hola, Carlos, ¡gracias por comentar! pues mira, ése es precisamente el tema…lo de ser generosas a cambio de nada…eso es lo que nos tiene que hacer pensar, porque es algo tan instalado en el «disco duro» desde siempre, tantos y tantos siglos, que a las primeras que nos cuesta romper con eso es a nosotras. En ello estamos. Quédate por aquí, sí? ? un saludo.

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