Mi chiquitín

Mi chiquitín

Relato de la semana para Creativos en Verano. Pista: algo imprescindible que meter en la maleta…un vibrador!

11 de Agosto de 2023

-Señora, no insista, que no cuela…esto no es un pintalabios.

Miro al policía a los ojos, desafiante. Que no piense que estoy asustada. A mí a estas edades ya no me asusta nada, y sé muy bien cuáles son mis derechos, y estamos hablando de uno básico y fundamental, así que me quedo de pie, manteniendo la calma, porque esto ya me ha pasado más veces, y sé lo que me espera.

El muchacho está mirando de reojo la cola que se ha formado detrás de mí, preocupado por si alguien se impacienta y empieza a protestar. Pero todo el mundo está muy entretenido, al parecer, porque se oyen risitas, y un par de guardias más se han acercado a ver qué pasa, qué es eso tan peligroso que llevo en el bolso, volcado en la bandeja del control del aeropuerto, y han llamado a una guardia mujer, que me suelta pero señora, para qué se lleva esto, si va usted al Caribe, y se echan todos a reír, los guardias y los de la cola, y yo noto el sofoco que me está entrando y sé que estoy poniéndome roja como un pavo indignado: la vida es una sucesión de injusticias y atropellos, y ya no se les tiene respeto a las señoras.

 Mis amigas se mean de risa (alguna, literalmente) cuando se lo cuento, pero ah, si yo tengo algo innegociable a estas alturas, es que mi chiquitín se viene conmigo allá adonde vaya, y mira que se lo dije a la chica de la tienda, nena, dame una cosa discreta, que pueda disimularla en el neceser, algo elegante y con clase, como yo, porque uno parecía un Tamagochi, otro podía ponérmelo en la muñeca como un brazalete y los demás eran ridículos, como gusanitos fosforitos, y al final me convenció con éste, mire, se camufla como  una barra de labios, ¿ve? y yo sabía que me daría problemas y se lo dije, las pilas, nena, ya verás como pitan las pilas, pues efectivamente, pitan en todas partes, hasta cuando entro en el Corte Inglés.

Anda, majo, que podrías ser mi hijo, le digo al policía, intentando congraciarme, y él se echa a reír otra vez, ay señora, me dice… ¡si yo podría ser su nieto!

¿Me cuentas tú?

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