Realidad en colores

Realidad en colores

Relato de la semana para Creativos en Verano. Pista: la vuelta a la normalidad en Septiembre es irremediable, y muchas veces quisiéramos cambiar algo en nuestra vida en este nuevo comienzo; me toca «pintar» otra realidad.

22 de Septiembre de 2023

Abro la agenda, que ha estado amodorrada todo el mes. Prácticamente en blanco, como mi mente, las dos hemos descansado en el vacío de las horas muertas, indolentes y perezosas. Hace nada y sin embargo parece que ya queda lejos: así transcurre el tiempo distinto en Agosto, extraño y lento, abrasador y quieto, reconfortante en sus siestas sin culpa.

Paso página, como dicen que hay que hacer. Se está poniendo de moda felicitar en Septiembre el Año Nuevo, y me parece bien, en general todo suele parecerme bien: no tengo fuerzas para nadar contracorriente. Eso sí, rezo en secreto para que no se contagie a los grupos de Whatsapp y se convierta en otra de tantas obligaciones absurdas que adquirimos, poco a poco, sin darnos cuenta, arrastrados por estas mareas de las que es imposible escapar.

Septiembre está en blanco, como un lienzo a estrenar. Mi mente también, pero ahora de la presión que ya empiezo a notar, martilleándome las sienes mucho antes de que suene el despertador. Septiembre está en blanco y cierro los ojos, soñándolo de color.

El cielo será perlado, para rebajar el calor y celebrar que llega mi estación favorita. A lo lejos, unos nubarrones como el humo anunciarán lluvia fresca, que ya huelo, y huelo también la hierba mojada, en un verde brillante salpicado del ocre de las hojas caídas. Los olores no pueden pintarse, no se parecen a nada. El del café, el de la yerba, el del aire del mar. El mar… será azul oscuro y la arena beige, interminable ahora que la playa vuelve a estar vacía. En el centro, una mancha gris va tomando una forma alargada, con dos puntos de luz amarilla en el extremo, y dos ruedas negras. Reconozco la furgoneta que se me aparece en sueños, con sus asientos mullidos y su cocina diminuta, blanca como el edredón que arropa la cama. Frente a mí, sobre la arena va dibujándose una carretera de un naranja vibrante, emocionado como yo, que se pierde en el horizonte infinito. Sólo tiene una dirección: de ida a la aventura que me espera.  

¿Me cuentas tú?

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