Reset en el spa

Reset en el spa

28 de Febrero de 2021

Recién soplada su primera vela, La Balanza se retiró a pasar unos días de spa, y le hacía tanta falta que se quedó un poco más de lo previsto. No me extraña: yo también pienso hacerlo en cuanto pueda.

Ha vuelto despejada y serena, y nos hemos reencontrado para estrenarnos otra vez. Como fiel espejo de mi psique, el blog va reflejando mi propia evolución: yo me voy desprendiendo y él va madurando. Todo en orden.

Mientras, han estado pasando tantas cosas que tardé más de lo debido en dar las GRACIAS a quienes van interactuando conmigo, leyendo los posts, comentándolos e incluso compartiéndolos. Debería saber expresar la expectación que siento cada vez que abro un correo, pero la verdad es que aún no puedo. La red está llena de todo, pero yo sigo buscando gente interesante que me enriquezca con sus proyectos, ideas y experiencias. No distingo la vida real de la virtual. Busco lo mismo en las dos.

El año empezó con tantas ganas como alivio, como si todo fuese a ser distinto en una noche. Cómo nos gusta ese ritual de estrenar la agenda, de echar un vistazo a las hojas en blanco, esperando llenarlas de oportunidades.

En pocos días, la nieve ya había dejado Enero cubierto de -aún más- problemas, y yo miraba Madrid, a pesar de todo, tan preciosa, y me parecía mentira que ya hubiera pasado justo un año de aquel taller que me había hecho feliz por dos días y me preguntaba qué tiene esa ciudad para hacerte sentir que también es un poco tuya con poner un pie en Atocha, y cuándo podría volver, y quedarme a disfrutarla, a patearla y tapearla y recorrerla como si fuera una más. Allá donde se cruzan los caminos, siempre se vuelve. Almudena Grandes ha dicho muchas veces que Madrid es una ciudad de resistentes, dura y fuerte, que se crece cuando toca, que se junta cuando debe, que se ayuda siempre. Ahora también lo hará,

Ahora, todos deberíamos hacerlo.

Aquí el invierno se suaviza pronto, y en Febrero, aunque el aire siga frío, el sol de mediodía se refleja en el espectáculo de los almendros llenos de flor. Ya hace semanas que la nieve se ha ido derritiendo, como los propósitos de Año Nuevo, inciertos más que nunca entre el tedio de estos días lentos, de la violencia que campa ahí afuera, del estupor y la ruina, de la impaciencia, la desconfianza y la soledad.

Sólo resiste uno: sentarme cada noche frente a la pantalla en blanco de La Balanza.

¿Me cuentas tú?

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