Diez años ya

Diez años ya

7 de Abril de 2021

Hoy hace diez años, y me duele la cabeza.

Cada día como hoy estoy espesa, no me centro al leer y no he estirado esta mañana. Aceptándolo, he dejado pasar las horas, viendo noticias que no me interesan, ordenando recetas, teniendo cerca una taza caliente a todas horas, viendo tras la ventana cómo empezaba a llover.

Aquel día también llovió.

Con la manía de hacer algo útil, al menos, he embalado, precisamente hoy, tus bandejas de plata, una encima de otra, con una capa de plástico de burbujas entre ellas y doble por fuera, no te preocupes, no se van a rayar, y cuando esté en mi nido nuevo las pondré en agua caliente con bicarbonato y el algodón de tu bote azul y les sacaré brillo como tú hacías, con la radio de la tarde sin prisa en la cocina.

Todo se viene conmigo.

También sabía que acabaría bajando a la pastelería, y cogería el de chocolate, para mí, el de crema para ti y uno de nata de propina, como siempre pasaba, que decíamos uno nada más y salíamos con una bandeja y la risita de quien hace la travesura de comprar dulces un día normal, un día cualquiera, sin nada oficial que celebrar, porque no entendías, por más que yo te lo explicaba, que la mayor celebración era, simplemente, estar.

Me duele la cabeza y, aunque no quiero pensar, me acuerdo de todo. Tampoco quería llorar, convencida de que sería imposible que me quedaran lágrimas después de todo lo que ha pasado estos años, pero yo también he empezado a llover despacio nada más cortar el pastel, antes aún de que se acabara de hacer el café sólo para mí.

Hoy hace diez años que te moriste, mamá, y desde entonces, la vida que conocías y creías indestructible se ha ido deshaciendo poco a poco, como una figura de arena cuando las olas la mojan al subir la marea.

Tus iniciales bordadas en los manteles de tu ajuar.
¿Me cuentas tú?

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